Otro mes de vacaciones para los adolescentes del hogar de San Marcos Sierras. Durante el receso escolar el grupo suele ser un poco más reducido: algunos tienen la posibilidad de pasar la temporada con algún familiar cercano. A los que se quedan en el hogar les espera el desafío de enfrentarse a uno de los mayores enemigos de la juventud actual: el aburrimiento. Con mucho tiempo libre, sin acceso a dispositivos electrónicos y bajo el intenso calor seco de la zona, los chicos y chicas tienen que ingeniárselas para pasar el tiempo libre.
Para fomentar esa creatividad innata de la adolescencia, los jóvenes asistieron durante todo el verano al Club de Arte y Ciencia en la casa de la cultura del pueblo. Bajo el lema “Aprender, crear y sentir” tuvieron la oportunidad de combinar la creatividad que fomentan las expresiones artísticas de la escritura, el dibujo, el teatro, la música y la fotografía, con la capacidad de ingenio y aplicación práctica propia de la ciencia. El grupo también tuvo la suerte de recibir dos talleres de creación y edición de contenido audiovisual en el hogar y salir a retratar los puntos más lindos de San Marcos Sierras de la mano del profe de fotografía Gabriel Piñeiro.
Cuando no hay actividades programadas, los jóvenes suelen practicar deporte (preferentemente fútbol para los varones y vóley para las mujeres) bajo el intenso sol cordobés. Cuando la lluvia del verano, tan esperada por el pueblo sanmarqueño, inunda todos los espacios al aire libre, el tiempo se ocupa mirando películas en la biblioteca. Para los que tienen materias pendientes de la escuela, febrero es un poco más aburrido, pero les recuerda la importancia de estudiar durante el año.
Las vacaciones de verano van terminando, el hogar le da la bienvenida a los últimos en regresar y todos se preparan para afrontar otro año escolar.
Y todo vuelve a empezar.