Alexis llego con 12 años al hogar de niños Sierra Dorada tras una primera experiencia de adopción que no resultó satisfactoria. Luego de 3 años en su segunda etapa en una residencia para menores, Alexis fue finalmente adoptado por Cristian y nos contó su experiencia.
La etapa en Sierra Dorada la describió como un periodo transformador, lleno de emociones intensas y aprendizajes significativos. Llegar al hogar fue un momento difícil, marcado por la tristeza de no poder estar con su familia de biológica y el temor a lo desconocido. Sin embargo, con el tiempo, esa experiencia se convirtió en un espacio de "felicidad y cambio de vida", donde aprendió a compartir, expresar sus emociones y aceptar las dificultades con resiliencia.
Durante su estancia, Alexis enfrentó la contradicción de desear volver con su familia biológica mientras aceptaba que aquel anhelo no era una posibilidad real. A pesar de ello, encontró apoyo constante en los cuidadores y en cinco personas especiales que lo acompañaron en todo momento, ayudándolo a mantener la esperanza y encontrar fuerzas para seguir adelante.
Aceptar la idea de la adopción fue un proceso difícil para Alexis, especialmente porque deseaba estar cerca de sus hermanos. Tras dos años de reflexión y trabajo personal, entendió que su bienestar debía ser su prioridad, lo que le permitió abrirse a la posibilidad de encontrar una nueva familia, lejos de los suyos. Aunque el día que conoció a su padre adoptivo, Cristian, estuvo lleno de nerviosismo y emociones encontradas, poco a poco logró adaptarse y construir una relación basada en confianza y amor.
Hoy, Alexis se siente más auténtico y seguro. Valora profundamente la oportunidad que tuvo y envía un mensaje alentador a los jóvenes en hogares: “No se rindan. Si algo no funcionó, es porque la vida está preparando algo mejor. Todo es un proceso, y vale la pena darse una nueva oportunidad”.
Para las familias que consideran adoptar, Alexis sugiere abrirse también a la posibilidad de adoptar adolescentes, quienes, a pesar de las dificultades vividas, tienen un amor inmenso y ganas de compartir. “Es cuestión de aprender juntos, aceptarse y comunicarse. Somos iguales, solo con edades distintas”.
La historia de Alexis es un recordatorio del poder de la resiliencia y del impacto positivo que tienen las duras experiencias que nos pone la vida por delante si nos abrimos a ellas, ayudándonos a descubrir nuestro propósito y el amor que estamos buscando. Alexis llego al hogar con mucho miedo pero se fue lleno de confianza, siendo parte fundamental del proyecto Huellas de Proposito y un ejemplo para aquellos que hoy esperan otra oportunidad.
Gracias Alexis por tu transparencia, perseverancia y confianza. Te deseamos lo mejor en esta nueva etapa de tu vida. Este es un humilde homenaje para vos y un agradecimiento por todo lo que entregaste al proyecto y nos enseñaste día a día.