Febrero es un mes de transición, de cambios y emociones encontradas. Mientras el verano va llegando a su fin, en el Hogar Sierra Dorada se respira una mezcla de entusiasmo, incertidumbre y expectativas ante el inicio de un nuevo año escolar. Para muchos adolescentes, volver a clases no es solo el comienzo de una nueva etapa académica, sino también un recordatorio de los desafíos personales que enfrentan cada día.
En este tiempo, algunos jóvenes se preparan para despedirse del hogar tras haber sido adoptados, dando un paso hacia una nueva vida llena de esperanza y, a la vez, de incertidumbre. Otros, en cambio, llegan por primera vez al hogar, con el corazón lleno de preguntas y la necesidad de encontrar su lugar en un nuevo entorno. Estos momentos de cambio nos recuerdan la importancia de la contención, la compañía y el apoyo emocional que buscamos brindar en cada paso del camino.
Febrero también es el mes de los exámenes, un momento clave en el que los adolescentes ponen a prueba todo lo trabajado el año pasado. Durante meses, acompañamos sus trayectorias escolares, brindándoles herramientas y apoyo, pero ahora es el momento de que den ese paso por sí mismos. Rendir materias no es solo un desafío académico, sino también un ejercicio de autonomía y responsabilidad. Cada uno enfrenta este proceso a su manera, con nervios, expectativas y ganas de superar obstáculos. La confianza en sí mismos y en sus propias capacidades es lo que marca la diferencia, y en cada esfuerzo se refleja el crecimiento que han logrado.
El comienzo de un nuevo ciclo siempre trae consigo movimiento y transformación. Entre despedidas y bienvenidas, entre desafíos y aprendizajes, cada adolescente sigue construyendo su camino con la certeza de que no está solo. Nos preparamos para un año de crecimiento, de nuevas oportunidades y de ese trabajo constante que nos impulsa a seguir acompañándolos en la búsqueda de su propósito. Renovación, Desafíos y Esperanza no son solo palabras, sino la realidad que vivimos día a día. Renovamos nuestro compromiso con cada joven que transita este proceso, abrazamos los desafíos como oportunidades de crecimiento y mantenemos viva la esperanza de que cada historia puede transformarse en un futuro con propósito.
El equipo de Huellas de Propósito